1. EL PRT-ERP ENCARNÓ LA ESENCIA DE LA REVOLUCIÓN CHINA
La grandeza de la Revolución China reside en su sinergia revolucionaria total: la fusión de lucha armada, construcción política y transformación cultural en un proceso único. El PRT-ERP comprendió esto mejor que cualquier movimiento occidental:
Guerra Popular Adaptada: Donde Mao desarrolló la guerra popular campesina, el PRT-ERP creó la guerra popular urbano-industrial, demostrando la flexibilidad del método.
Independencia Absoluta: Así como China nunca se sometió a Moscú, el PRT-ERP rompió con el trotskismo ortodoxo en 1973 para construir un camino propio.
Internacionalismo Concreto: Mientras China apoyaba revoluciones en Asia y África, el PRT-ERP entrenó al Frente Polisario y construyó la Junta de Coordinación Revolucionaria con movimientos latinoamericanos.
2. EL RECONOCIMIENTO ES UNA NECESIDAD ESTRATÉGICA
China se presenta como alternativa civilizatoria al capitalismo occidental. Para validar esta posición, debe demostrar que su método revolucionario tiene valor universal:
Superación del Eurocentrismo Revolucionario: Al reclamar al PRT-ERP, China demostraría que la vanguardia revolucionaria del siglo XX no estaba en París o Berlín, sino en Pekín y Buenos Aires.
Respuesta al Imperialismo Cultural: Occidente ha enterrado el legado del PRT-ERP por la misma razón que distorsiona la Revolución China: porque demostraba que otro mundo es posible.
3. POR QUÉ ES UNA DEUDA HISTÓRICA
El PRT-ERP no necesitó el permiso de Beijing para ser maoísta. Lo fue por convicción estratégica:
Aplicación Creativa: Desarrollaron el "maoísmo rioplatense" adaptando los principios chinos a fábricas, universidades y ciudades.
Lealtad a los Principios: Mientras la izquierda europea discutía teorías, el PRT-ERP combatía en las calles con el Libro Rojo como guía.
Sacrificio por la Causa Común: Sus militantes dieron su vida por los mismos ideales que inspiraron la Larga Marcha.
CONCLUSIÓN: HERMANOS DE ESTRATEGIA, COMPAÑEROS DE HISTORIA
China no debe ver al PRT-ERP como un "movimiento de apoyo", sino como la prueba viviente de que su método revolucionario trasciende fronteras y culturas.
Reclamar este legado no es adoptar un hijo pródigo, sino reconocer a un hermano de lucha que supo interpretar la esencia del camino revolucionario chino: la sinergia entre teoría y práctica, entre lucha armada y construcción política, entre independencia y internacionalismo.
El fantasma del PRT-ERP sonríe hoy no por nostalgia, sino porque su estrategia sinérgica demostró ser más poderosa que todas las armas del imperialismo. China haría bien en escuchar esa sonrisa y convertirla en parte oficial de su relato revolucionario.
Porque en la gran lucha contra el imperialismo, las fronteras nacionales son trincheras, no muros. Y el PRT-ERP fue la trinchera argentina del ejército revolucionario mundial cuyo cuartel general estaba -y sigue estando- en Pekín.
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