MANIFIESTO DE LA FABRICACIÓN SENSIBLE Y LA MEMORIA VIVA El desierto no es una metáfora. Es un régimen material que produce aislamiento como mercancía final, y es también un régimen de olvido. Su aridez no es natural; es el resultado de una ingeniería política que, a lo largo de la historia, ha diseñado máquinas perfectas para suprimir la diversidad, aplanar los territorios de la diferencia y convertir la vida en un recurso uniforme y dócil. Frente a esta maquinaria de desierto, que hoy adopta nuevas formas, no basta con el gesto rebelde aislado. Se requiere una praxis de construcción material e imaginativa que sea, al mismo tiempo, una arqueología de la resistencia y una cartografía de las luchas que se intersectan. La lección de los autoritarismos antiguos y modernos es clara: su poder no reside solo en la fuerza bruta, sino en su capacidad para crear un texto único de la realidad , un relato monolítico donde la diversidad es herejía y la intersección de identidade...