CARTA A LOS QUE ESTÁN ABAJO
Para leer en ronda, para pasar de mano en mano
PRIMERO: LO QUE PASA
Mirá, vamos al grano. Esto no es un discurso. Esto es una conversación entre los que sobran para el sistema.
El sistema es una máquina que fabrica desierto. Te saca el agua, te saca la memoria, te saca la fuerza. Te deja solo, peleando solo, muriendo solo. Eso no es casual. Lo hacen a propósito. Porque un tipo solo se domina fácil. Un barrio solo se desaloja fácil. Una lucha sola se mata de hambre fácil.
Pero hay algo que ellos no entienden: abajo hay agua. Abajo hay semilla. Abajo hay fuego.
SEGUNDO: LA QUE VINO DE ABAJO
Hubo una, hace unos años, que nació en un lugar como el tuyo. En una favela de Río de Janeiro, un complejo de casitas apretadas que se llama Maré. Ciento cincuenta mil personas viven ahí, apiladas, sobreviviendo. Ella se llamaba Marielle .
Marielle era negra, era mujer, era madre soltera, era lesbiana. Todo lo que a ellos les molesta, todo lo que sobra para el sistema. Pero ella agarró todo eso y lo convirtió en fuerza. Estudió en cursos comunitarios, entró a la universidad, se hizo socióloga. Y cuando le preguntaban cómo había llegado hasta ahí, decía: "Para progresar en la vida, más allá de tomar el ascensor, tenés que esforzarte mucho" .
Ella sabía que su cuerpo era un problema para ellos. Un cuerpo negro, de favela, ocupando lugares que no estaban hechos para gente como ella. Decía: "Mi perspectiva cuando llegué ahí era la de una mujer negra de la favela, perteneciente a la Maré. Y había una disputa sobre si mi cuerpo estaría en ese lugar" .
Pero se quedó. Y peleó.
TERCERO: LO QUE ELLA DENUNCIÓ
Marielle estudió el funcionamiento de las Unidades de Policía Pacificadora, las UPP. Y descubrió algo que ya sabíamos los de abajo: que la policía no viene a cuidar, viene a ocupar. Que la "pacificación" es una mentira, que lo que hacen es criminalizar la pobreza .
Ella escribió una tesis que se llamaba "UPP: la reducción de la favela a tres letras" . Porque eso hacen: te reducen, te etiquetan, te condenan. Decía que hay dos formas en que el Estado trata a los territorios populares: una es no hacerse cargo, ausentarse, no invertir en nada. La otra es aparecer con la fuerza, con los fusiles, con la represión .
También denunció a las milicias. Esos grupos de policías y ex-policías que controlan los barrios, que cobran por todo, que matan al que no paga. Ella había trabajado en una investigación que permitió detener a 250 milicianos. Y eso, claro, no se lo perdonaron .
Cuatro días antes de que la mataran, denunció los abusos del Batallón 41 de la Policía Militar en una favela llamada Acari. Ese batallón era el más letal de Río .
El 13 de marzo de 2018, un día antes de morir, escribió en Twitter: "¿Cuántos más van a tener que morir para que esta guerra termine?" .
CUARTO: CÓMO LA MATARON
El 14 de marzo de 2018, Marielle fue a un debate con jóvenes negras. Un encuentro que se llamaba "Jóvenes negras moviendo las estructuras" . Porque ella siempre estaba ahí, moviendo, agitando, juntando.
Cuando volvía a su casa, un auto se puso al lado del suyo. Le dispararon trece veces. Tres balas en la cabeza, una en el cuello. También mataron a su chofer, Anderson Gomes. Una amiga que iba atrás, Fernanda Chaves, sobrevivió de milagro .
Las balas eran de la Policía Federal, robadas años antes. Los asesinos eran policías, milicianos. Planificaron todo durante tres meses. Desactivaron cámaras, usaron armas de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas .
A Marielle la mataron por lo que era y por lo que hacía. Una mujer negra, lesbiana, favelada, que hablaba fuerte, que ocupaba espacios, que no se callaba. Eso no se lo perdonaron .
QUINTO: LO QUE ELLA DECÍA
Marielle decía frases que duelen porque son verdad. Decía:
"Ser mujer negra es resistir y sobrevivir todo el tiempo" .
"Es importante discutir el feminismo para garantizar que las mujeres no estén en posiciones secundarias. Para evitar el estatus de invisibilidad en el que muchos nos quieren poner" .
Decía: "Yo soy porque nosotras somos" . Y eso es lo más importante. No hay yo sin nosotras. No hay uno sin los otros. La fuerza es colectiva o no es nada.
Y también decía: "Mi lucha es para que las mujeres puedan ocupar los espacios que elijan" .
SEXTO: LO QUE PASÓ DESPUÉS
Cuando mataron a Marielle, mucha gente pensó que se iban a callar. Que el miedo iba a ganar. Pero pasó lo contrario.
En la favela de Maré, donde ella nació, miles de personas marcharon. Una abuela asomada a la ventana dijo que no estaba acostumbrada a ver tanta gente, que las cosas importantes de Río nunca pasaban cerca de donde ella vivía. Pero esa vez pasaron .
Un hombre, que no quiso dar su nombre, dijo: "La mataron porque era una mujer negra que ocupaba un espacio que no estaba reservado para personas como ella, y que llevaba la voz de la favela" .
Benedita Da Silva, otra mujer negra que fue gobernadora, dijo: "Callaron su voz. Pero si pensaron que matando a Marielle iban a llenarnos de miedo, tienen que saber que el luto ya se convirtió en lucha" .
Mónica Cunha, una madre que también perdió a su hijo ejecutado, dijo: "Estoy aquí porque soy una mujer negra y porque, como a Marielle, a mi hijo también lo ejecutaron" .
En los carteles se leía: "Perdimos mucho, inclusive el miedo". "Respeten nuestro color". Y cantaban: "Ella es negra, es favelada, Marielle representa a la mujerada" .
La familia de Marielle creó el Instituto Marielle Franco. Para mantener viva su memoria, para exigir justicia, para formar a nuevas líderes de la periferia. La madre, Marinete, dijo: "Quienes planearon el asesinato de Marielle difícilmente podrían haber previsto que ella era una semilla, y que millones de 'Marielles' en todo el mundo se levantarían al día siguiente" .
La hermana, Anielle, después fue ministra de Igualdad Racial. Y dice que el mejor recuerdo que tiene de Marielle es su sonrisa, su alegría .
SÉPTIMO: LO QUE NOS ENSEÑA
Marielle nos enseña varias cosas. Escuchá bien:
Primero: el lugar de donde venís es fuerza, no vergüenza. Ella nunca se olvidó de la favela. Siempre volvía, siempre llevaba su voz. Una amiga dijo: "Nunca se olvidó del lugar donde nació. Andaba en mototaxi, jugaba con los chicos. Los que viven en Copacabana son privilegiados; nosotros sólo somos sobrevivientes" .
Segundo: hay que nombrar lo que duele. Marielle denunció, dijo las cosas como son. No se calló. Y eso le costó la vida, pero también le dio la eternidad.
Tercero: hay que juntarse. Marielle no peleaba sola. Peleaba con las mujeres, con los negros, con los de la favela, con los LGBT. Armaba redes, tejía encuentros. Por eso su lema era "Yo soy porque nosotras somos" .
Cuarto: la alegría es un arma. Todos los que la conocieron hablan de su sonrisa, de su energía, de su carcajada. No era una lucha triste. Era una lucha con vida, con baile, con fiesta .
OCTAVO: LO QUE ELLOS NUNCA VAN A ENTENDER
Ellos no entienden por qué una mujer negra de la favela los incomoda tanto. No entienden por qué su voz sigue sonando después de muerta. No entienden que cada vez que matan a una de las nuestras, nacen mil más.
Una amiga de Marielle, cuando velaban su cuerpo, dijo entre lágrimas: "Era esa persona que estaría aquí liderando el movimiento. En este caos político, la muerte política es la de una mujer negra. Mataron a Marielle, pero sus ideas son a prueba de bala" .
Eso es lo que ellos no entienden: las balas matan el cuerpo, pero no matan las ideas. Las balas siembran más lucha.
NOVENO: LO QUE TENEMOS QUE HACER
Ahora viene lo importante. No es para quedarse tranquilo después de leer. Es para salir a hacer.
Juntate. Como se juntaban las mujeres en la favela. Como se juntan las madres en la ronda. Como se junta el barrio cuando viene la yuta.
Hablá. Con tus palabras. Decí lo que duele. Decí lo que falta. No dejes que ellos pongan los nombres.
Acordate. De Marielle, de los que cayeron antes, de los que siguen cayendo. La memoria es fuerza. Decir su nombre es mantenerla viva.
Celebrá. Con risa, con baile, con abrazo. La alegría es el mejor indicador de que vamos bien.
No te calles. Ellos matan para que te calles. No les des el gusto.
DÉCIMO: LO QUE ELLA NOS DEJA
Marielle nos deja su ejemplo. Nos deja su palabra. Nos deja su sonrisa. Nos deja la certeza de que otro mundo es posible, aunque tenga que construirse desde abajo, desde los márgenes, desde las grietas.
Nos deja la consigna: "Yo soy porque nosotras somos".
Nos deja la pregunta: "¿Cuántos más van a tener que morir para que esta guerra termine?"
Y nos deja la respuesta: ninguno más. No vamos a dejar que sigan matando. Nos vamos a juntar, vamos a hablar, vamos a pelear, para que no haya una más, un más, une más.
ONCE: LLAMADO A LOS DE ABAJO
A los que laburan en negro y a los que no consiguen laburo.
A las madres que crían solas y a los pibes que crecen en la calle.
A los que la yuta para y a los que el patrón explota.
A los que viven en la villa y a los que resisten en el monte.
A las compañeras trans que la pelean todos los días y a los viejos que no llegan a fin de mes.
A los pibes que se juntan en la esquina y a las pibas que bailan en la plaza.
A los que lloran a sus muertos y a los que paren sus hijos.
A las negras, a los negros, a los que el racismo mata cada día.
A las lesbianas, los gays, los travestis, los que el odio persigue.
A todos los que sobran para este sistema.
Escuchen: no sobran. Sobran para ellos. Para nosotros, son los que hacen falta. Son la fuerza. Son la semilla. Son el agua.
Marielle decía: "Yo soy porque nosotras somos". Y nosotras somos porque ustedes son. Porque cada uno, cada una, cada une, es un pedazo de la lucha.
El desierto avanza, sí. Todos los días la arena sube, el olvido crece, el miedo se vuelve costumbre.
Pero abajo está el agua.
En el fondo están los huesos.
En la memoria está el fuego.
Marielle está en ese fuego. Y todos los que cayeron antes. Y todos los que van a venir después.
POR ESO:
Juntate. Con el vecino, con el compañero, con el que está solo.
Hablá. Con tus palabras, las que sabés, las que te salen.
Acordate. De Marielle, de los que cayeron, de los que abrieron el camino.
Celebrá. Con risa, con baile, con abrazo.
No te calles. Nunca. Por nada.
NO ESPERES ÓRDENES. NO ESPERES LÍDERES. NO ESPERES PERMISO.
El líder sos vos cuando te juntás con otro.
La orden es la necesidad.
El permiso te lo da el que está al lado.
Marielle no esperó permiso para ser concejala. No esperó permiso para hablar. No esperó permiso para denunciar. Y cuando la mataron, su voz no se calló. Se multiplicó.
AHORA.
AHORA.
AHORA.
Andá y busá a tu vecino.
Andá y juntate con los otros.
Andá y acordate de los que cayeron.
Andá y decí lo que pensás.
Andá y reíte, aunque duela.
El que está solo, que se junte.
El que tiene miedo, que hable.
El que perdió la esperanza, que mire al costado: ahí está el otro, esperando.
No estamos solos.
Nunca lo estuvimos.
La madeja crece.
El fuego arde.
La sed nos junta.
Marielle vive.
En cada mujer negra que ocupa un espacio.
En cada pibe de la villa que no se rinde.
En cada ronda que se arma contra la yuta.
En cada abrazo que se dan los que quedan.
Marielle presente!
Ahora y siempre!
Vamos que vamos!
Esto no es para guardar. Esto es para pasar. Para leer en voz alta. Para discutir en la ronda. Para copiar en una pared.
Pasalo de mano en mano. Como se pasa el mate. Como se pasa la vida.
Los que ya se fueron están acá. Marielle está acá. En esta conversación. En este mate. En esta decisión de seguir.
Ahora te toca a vos.
"¿Cuántos más van a tener que morir para que esta guerra termine?"
La respuesta la escribimos nosotros, todos los días, cuando nos juntamos y no nos callamos.
Vamos.
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